Nuestra Historia
El origen de la marca Automatik se remonta a 1999, pero su verdadera historia comenzó mucho antes, en el encuentro entre experiencia, visión y determinación.
Todo se inició con una ambiciosa propuesta: un proyecto conjunto entre la empresa chilena Garetto y una compañía austriaca. La idea era clara y estratégica: aprovechar a Chile como plataforma para introducir productos austriacos en Latinoamérica, utilizando su amplia red de tratados de libre comercio. Se proyectaba fabricar ciertos modelos en territorio chileno y, desde ahí, distribuir una nueva generación de productos “austro-chilenos” hacia toda la región.
La iniciativa fue analizada durante años. Era sólida, prometedora y con un enorme potencial. Sin embargo, tras una larga evaluación, la empresa austriaca decidió no seguir adelante.
Pero ahí no terminó la historia.
Donde otros vieron un proyecto inconcluso, Garetto vio una oportunidad.
Respaldada por décadas de experiencia —y por el conocimiento acumulado de una familia que había dedicado su vida al desarrollo de sellos— la empresa decidió avanzar sola. No era un salto al vacío, sino un paso firme impulsado por la convicción.
Aquella experiencia previa no era menor. Durante años, la familia Garetto trabajó como distribuidora de dos de las principales marcas austriacas, participando no solo en la comercialización, sino también en el desarrollo y perfeccionamiento de nuevos modelos. Ese proceso forjó un entendimiento profundo del producto, de su mecánica, de su diseño y de sus posibilidades.
Y en el centro de ese impulso estaba Fernando, cuya inquietud técnica y entusiasmo mecánico lo llevaban constantemente a ir más allá, a cuestionar lo existente y a imaginar soluciones superiores.
De esa combinación —tradición, conocimiento técnico y visión de futuro— nació Automatik.
No como una continuación, sino como una evolución.
La marca comenzó de manera simple, con un solo producto: el modelo “911”. Pero lo que parecía un inicio modesto, pronto se transformó en el punto de partida de algo mucho mayor. Con el tiempo, Automatik se especializó en el desarrollo de sellos automáticos, perfeccionando su tecnología hasta convertirse en una fábrica de sellos autoentintados de alta calidad.
Cada avance no fue casual, sino el resultado de una búsqueda constante por mejorar: en precisión, en durabilidad, en diseño.
Así, lo que comenzó como una idea compartida que nunca llegó a concretarse, terminó convirtiéndose en una marca independiente, sólida y en expansión. Hoy, los productos Automatik cruzan fronteras, llegando a múltiples países y posicionándose como una alternativa real y competitiva frente a los tradicionales sellos de origen austriaco.
Porque, al final, Automatik no nació de un acuerdo.
Nació de la decisión de no detenerse.
Por qué usar la marca Automatik
y no Garetto ?
¿Por qué no usar simplemente el nombre Garetto y, en cambio, elegir Automatik como marca?
La decisión no fue sencilla. Al principio, lo lógico habría sido aprovechar la tradición familiar y el reconocimiento local: Garetto funcionaba perfectamente para el mercado chileno.
Pero Fernando veía más allá de las fronteras. Durante sus viajes, observó un patrón revelador: en muchos países, los timbres como este no se conocían por marcas, sino por su característica fundamental: eran automáticos. Esa palabra, repetida en distintos idiomas y culturas, representaba lo que el producto hacía y cómo lo hacía.
Entonces, tomó una decisión audaz: elegir un nombre que no solo sonara pegajoso, sino que trascendiera las fronteras. Automatik no era solo un nombre; era una declaración, un símbolo de modernidad, eficiencia y universalidad. Un nombre que abrazaba la esencia del producto y lo proyectaba hacia el mundo.
Así, mientras otros se conformaban con lo seguro, Fernando eligió lo visionario: un nombre que capturaba la innovación y abría las puertas a un mercado global.