1985
En aquellos años, Timbres Garetto crecía con fuerza. Los pedidos aumentaban día a día, pero había un problema silencioso que comenzaba a frenar ese crecimiento: cada vez era más difícil encontrar tipógrafos.
Hasta ese momento, la fabricación de timbres era un verdadero trabajo artesanal. Expertos tipógrafos componían cada diseño letra por letra utilizando tipos de aluminio. Luego se hacía un molde de yeso y, finalmente, mediante vulcanización del caucho crudo, nacía el timbre de goma. Era un proceso lento, preciso y dependiente de manos altamente especializadas.
Pero el mundo estaba cambiando, y la empresa también necesitaba hacerlo.
Con la incorporación de Humberto III y Fernando, hijos de Humberto II, comenzó una nueva etapa. No solo llegaban nuevas generaciones, sino también nuevas ideas. La pregunta era clara: ¿cómo producir más, mejor y sin depender de un oficio que comenzaba a desaparecer?
Fernando fue quien tomó ese desafío.
Los primeros intentos no fueron fáciles. Se probaron soluciones manuales como el uso de “letraset”, pegando cada letra una a una creando asi la composición de 1 timbre de goma. Funcionaba, pero era demasiado lento. Luego llegó la máquina de escribir electrónica, que permitió avanzar más rápido, aunque con limitaciones importantes: no se podían hacer diseños circulares ni composiciones complejas.
El problema seguía sin resolverse.
Durante cerca de dos años, Fernando buscó una solución. Probó alternativas, investigó, preguntó. Hasta que una conversación cambiaría todo. Un amigo, que trabajaba en Apple Chile, le comentó sobre un nuevo software de diseño que recién comenzaba a aparecer: Aldus Freehand.
Fernando consiguió una versión beta en inglés y decidió probarla.
Fue un momento decisivo.
Por primera vez, podía diseñar timbres con total libertad: curvas, composiciones circulares, distintos formatos. Todo lo que antes tomaba horas —o simplemente no se podía hacer— ahora estaba al alcance de una pantalla.
No hubo vuelta atrás.
La empresa dejó definitivamente el antiguo sistema tipográfico y dio paso a una nueva era digital. Los diseñadores gráficos comenzaron a reemplazar a los tipógrafos, multiplicando la capacidad de producción. Un solo diseñador podía hacer el trabajo de varios, con mayor rapidez y precisión.
Junto con esto, se incorporaron computadores Apple Macintosh y sistemas de impresión láser, tambien sistemas nuevo para la época, consolidando un proceso completamente moderno basado en fotograbado en polímeros.
El cambio fue profundo.
No solo se mejoró la eficiencia: Timbres Garetto dio un salto decisivo en su historia. La empresa creció, se fortaleció y llegó a posicionarse como la fábrica de timbres más grande de Sudamérica.
Lo que comenzó como un problema —la falta de tipógrafos— terminó convirtiéndose en la oportunidad que transformó por completo la empresa.
Y en el centro de ese cambio, estuvo la visión de uno de los Garetto de adelantarse al futuro.